viernes, 21 de enero de 2011

Palimpsesto XVIII En búsqueda de mí mismo

Llegan momentos en la vida en los cuales se estila hacer balances, lamentarse por lo que pudo ser y no fue y por las promesas incumplidas. Considero que eso sería llover sobre mojado, o como alguién diría, llorar sobre lo ya ido y enterrarse con lo muerto. Lo que fue, fué y no hay que llorar sobre la leche derramada. Lo que se debe tratar, más bien, es de seguir el camino de la vida con la frente en alto, sin volver la vista atrás.  Por eso, más que hacer un balance, prefiero reflexionar sobre las experiencias vividas y extractar enseñanzas de ellas.